viernes, 9 de abril de 2010

Colmillos de difteria y fogata de sábanas

Habría querido que eso que le mataba a su [hija] Andrea, la enfermedad cobarde y traidora revistiese una forma humana, material, fuese un hombre, una fiera, alguien, en fin, contra quien le quedara por lo menos el derecho, el recurso supremo de la defensa, a quien poder herir, matar, él a su vez.

Sin Rumbo, de Eugenio Cambaceres. El primer texto americano decimonónico anterior al modernismo que he leído con gusto. De este mismo texto saco otra cita:

Los dos rodaron sobre la cama. Él seguía despojándola del estorbo de sus ropas. Ella ahora le ayudaba. Enardecida, inflamada, febriciente, arrojaba lejos al suelo la bata, la pollera*, el corsé, se bajaba las enaguas**.
Era un fuego.


La metáfora del fuego como pasión no puede ser más antigua estando casi lexicalizada. Sin embargo esta manera tan escueta de expresarlo, tan minimalista, le da nueva vida poética. Cada vez estoy más convencido que las metáforas no suelen crear imágenes nuevas, sino que son nuevas formas de expresar imágenes y valores antiguos y compartidos por una tradición.

*Pollera: falda.
**Enagua: Prenda interior femenina, similar a una falda y que se lleva debajo de esta.

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