jueves, 15 de octubre de 2009

Vaclav Klaus y el Tratado de Lisboa o de como un libertador se convierte en aprendiz de dictador

El año pasado el gran Presidente de la gran República Checa, Vaclav Klaus (a quien vemos a la izquierda junto a Aznar, quien le presentó su libro contra el cambio climático y cuya fundación, la FAES, publicó; fuente de la foto) defendía la democracia en el continente y la voz irlandesa, poniéndose en la frente la etiqueta de "Defensor de los pueblos y naciones" y criticaba a la UE por no escuchar el No irlandés y por su déficit democrático. En una entrevista con el El País decía:

"La UE no debe basarse en ignorar sus propias reglas y principios. El Tratado de Lisboa fue rechazado por Irlanda de forma democrática y amplia y, por lo tanto, no puede entrar en vigor. [...] El resultado de una votación pública, en cualquier democracia que funcionara, dejaría claro que no es el camino que hay que seguir."

Con un 67% de votos positivos y más votantes que en el anterior referendum, al libertador Klaus le estalla el argumento en la mano. Muchos dicen que la República Checa podría largarse de la UE si es que se encuentra incómoda. A lo que él responde:

"No hay ninguna alternativa a nuestra pertenencia a la UE y siempre he apoyado nuestro ingreso y nuestra pertenencia a la UE. Como primer ministro del país, presenté nuestra solicitud de adhesión en 1996 y, como presidente del país, firmé el tratado de adhesión en 2003. [...] Pero, repito, eso no significa que el país deba ratificar todos los tratados europeos y aprobar cada iniciativa de la UE."

Es curiosa la hipocresía de quien compara la UE con la URRSS y firma acuerdos para unirse a ella. A la URRSS uno no se unía por tratados, sino que el Ejército Rojo se encargaba de todo. Es decir: este hombre miente sabiendo que lo hace. Recuerda a esos conservadores británicos que claman por un referendum. Pero siempre desde la populista oposición sin que ellos hayan hecho nunca un referendum sobre el tema.

Bueno, no vamos a pensar que este hombre miente descaradamente. Quizás a él le gusta la UE como estaba cuando él llegó, que es más o menos como está ahora. De esta manera este señor no tiene problemas con la UE sino con Lisboa sólo. Claro que luego dice (en la misma entrevista):

"Hay que rechazar el desarrollo que se ha producido a partir de Maastricht."

Maastricht. Que se firmó en 1992. Cuatro años antes de que ÉL mismo llamase a la puerta de Bruselas. Uhm...

Hablando de su entrada, yo me pregunto ¿por qué éste campeón de la democracia y la libertad de los pueblos no hizo ningún referendum en su adorada nación sobre la entrada a la UE? El orgulloso euro-escéptico metió a su país en la UE sin referendum. Curioso que él tomó la responsabilidad, saltándose al pueblo, para meterse en una estructura política que él cree y creía siniestra.

Claro que si nos ponemos a hablar de Klaus y los referenda lo que de verdad nos tenemos que preguntar es ¿por qué tampoco hicieron un referendum cuando él ayudó a destruir Checoslovaquia? Según los datos sólo un tercio de la población apoyaba la desunión. Un paso político tan importante debería ser votado. Lo contrario tiene un tufo antidemocrático. Y hemos dicho que Klaus es el héroe de la democracia checa.

Democracia, por cierto, que ya ha aceptado el Tratado de Lisboa, por las dos cámaras y cuya población lo apoya (según abc). Y cuyo Tribunal Constitucional ha aceptado también. Pero sólo lo han rechazado una vez. Debe ser como el referendum irlandés: 2 veces. Él no tiene el poder ni la posición para pedir que la Carta de los Derechos Fundamentales no tenga efecto en su orgásmisca nación(según la BBC). Es decir, está intentando apropiarse de poderes que no son suyos. Es más, ha llegado a hablar de la "tiranía de la justicia" refiriéndose a los jueces (El País). Eso suena un poco dictador ¿no? "Algunos líderes políticos incluso creen que el jefe de Estado podría tener que enfrentarse a un proceso de destitución si sigue adelante con sus planes" de nuevo según la BBC y El País.


Imaginad: el gran héroe de la democracia checa nacional tratado como un dictador. Como un dictador que tiene que abrir las heridas de la IIGM de manera gratuita para recibir su chute de atención continental. Un dictador drogadicto a las miradas: "Para se trata de una cosa de importancia vital" (El País). Él piensa eso. Y él es la democracia checa. Él y sólo él. Como le dijo el ex-presidente de la Eurocámara, Hans-Gert Poetteringen, en Febrero: "en una democracia la opinión de la mayoría es la que cuenta" (Granada Hoy).

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