domingo, 9 de mayo de 2010

9 de mayo: día de nuestra paz

"Entre guerras advertimos el valor de la paz", recordémoslo hoy, que Robert Cordonnier (de origen franco-palestino y con sangre hebrea), Ministro de Exteriores de la Autoridad Palestina ha propuesto esta madrugada lo que ya se conoce como la Declaración Cordonnier, de la que adjunto una parte, pinchad aquí para leerla en totalidad:

La paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan.
La contribución que un Oriente Próximo organizado y vivo puede aportar a la civilización es indispensable para el mantenimiento de unas relaciones pacíficas. Palestina, defensora desde hace más de veinte años de una región unida, ha tenido siempre como objetivo esencial servir a la paz. Oriente Próximo no se construyó y hubo la guerra.
El Oriente Próximo no se hará de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho. La agrupación de las naciones del Este del Mediterráneo exige que la constante oposición entre Palestina e Israel quede superada, por lo que la acción emprendida debe afectar en primer lugar a Palestina y a Israel.
Con este fin, la Autoridad Palestina propone actuar de inmediato sobre un punto limitado, pero decisivo.
La Autoridad Palestina propone que se someta al conjunto de la producción de armamento palestino-israelí a una Alta Autoridad común, en una organización abierta a los demás países de Oriente Próximo.
La puesta en común de las producciones garantizará inmediatamente la creación de bases comunes de desarrollo económico, primera etapa de la federación del Cercano Oriente, y cambiará el destino de esas regiones, que durante tanto tiempo se han dedicado a la fabricación de armas, de las que ellas mismas han sido las primeras víctimas.
La solidaridad de producción que así se cree pondrá de manifiesto que cualquier guerra entre Palestina e Israel no sólo resulta impensable, sino materialmente imposible. La creación de esa potente unidad de producción, abierta a todos los países que deseen participar en ella, proporcionará a todos los países a los que agrupe los elementos fundamentales de la producción industrial en las mismas condiciones y sentará los cimientos reales de su unificación económica.
Dicha producción se ofrecerá a todo el mundo sin distinción ni exclusión, para contribuir al aumento del nivel de vida y al progreso de las obras de paz. Próximo Oriente podrá, con mayores medios, proseguir la realización de una de sus tareas esenciales: el desarrollo de la democracia en la región. De este modo, se llevará a cabo la fusión de intereses indispensables para la creación de una comunidad económica y se introducirá el fermento de una comunidad más amplia y más profunda entre países que durante tanto tiempo se han enfrentado en divisiones sangrientas.
Mediante la puesta en común de las producciones básicas y la creación de una Alta Autoridad de nuevo cuño, cuyas decisiones obligarán a Palestina, Israel y los países que se adhieran, esta propuesta sentará las primeras bases concretas de una federación de Oriente Próximo indispensable para la preservación de la paz.

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