martes, 23 de marzo de 2010

Palestino y Palestina. Leopardo y europeo.

Cuando fui a Marruecos me sorprendió la falta de carreteras asfaltadas, que exista una policía turística que se encarga de los asuntos de esos queridos europeos a los que tan orgullosamente echaron hace décadas, de ver niños por las calles un martes a las 10 de la mañana... Y Marruecos es uno de los adelantados de los "países en vías". Eso es lo normal desde Papua hasta Paraguay, pasando por Palestina.

Hablando de Palestina, hoy he visto un pañuelo palestino con tela como de leopardo. En el metro, una rubia, veintimuchos. Casi irreconocible, pero no era una bufanda, no era pañuelo, era un palestino. Leoparestino. Me ha recordado a otro día en el que vi a un tipo de unos cuarenta años, traje, camisa y palestino azul; el mismo día, 60 segundos después, vi una mujer de unos treinta, con otro palestino. Violeta. Es lo que pasa cuando Springfield, por decir una tienda democrática, los vende de diferentes colores desde hace años. Hace poco le dije a una chica de casi 18 años que llevaba uno (el clásico) que ese pañuelo tiene un mensaje político. Me miró raro. Me dijo que no, que solo era un pañuelo. A mis 22 soy un carca.

Las estructuras de los Estados "en vías" no están tan desarrolladas como en la mayoría de países europeos. Estos días vemos a EEUU reforzando su estructura sanitaria nacional y pública: haciendo abdominales burocráticos. Nuestros impuestos sostienen unos ministerios y organismos fuertes encargados de infraestructuras, seguridad, escolarización... Pero pensar que todos los países deben crear un Estado como los nuestros es típicamente eurocentrista. En el fondo palpita la idea "tenéis que hacer con vuestro territorio lo que nosotros, europeos, hemos hecho". El siguiente paso es "y si no lo hacéis vosotros solos, ya os lo hacemos nosotros". Del eurocentrismo al colonialismo.


Hemos modernizado el palestino. En la noche de los tiempos españoles setenteros era un seña de identidad nacional, política: una lucha. Hoy en día es un conejito de Playboy. La sonrisa irónica de Nike. Son Bisbal y Mary-Kate Olsen siendo fashion. Nuestra modernidad se ha tragado el símbolo, mascado por la moda, las multinacionales y Padres Forzosos. Dudo que una persona palestina reconociese aquel harapo de piel de pantera. Pero no importa.

Palestina sufre el mismo proceso de asimilación forzosa. No por parte de Europa, sino por parte de otros occidentales cuasi europeos: Israel. Ese pequeño Estado practica un modernismo eurocentrista: todas las naciones deben crear un Estado fuerte. Es lo que decía hace poco Simón Peres en una entrevista a El País: "Construid un Estado y luego hablaremos de las fronteras". Palestinos, estáis obligados a crear un Estado, fuerte, a la cuasi europea. Lo peor es que Israel pasa del eurocentrismo al colonialismo: sino lo hacéis, lo haremos por vosotros. Nuestra modernidad os devorará. Al final Palestina acabará hecha un pañuelo de piel de leopardo. Casi irreconocible. Pero no importará.

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